domingo, 28 de septiembre de 2014

I'll be back".




Aún quedaba un cartucho por disparar en la recámara de este verano superfriki del 2014. 

Tras una mítica visita a San Diego, que próximamente espero seguir relatando, y otra imborrable experiencia con “La Hermandad” en Avilés, que también próximamente relataré, hoy, día 28 de septiembre, Arnold Schwarzenegger ha tenido a bien visitar la ciudad de Almería.




El motivo era la recogida del premio honorífico “Almería, Tierra de Cine” del Festival Internacional de Cortometrajes “Almería en Corto”. El premio le ha sido otorgado en la Diputación a eso de las 16:30 de la tarde para, una hora después, desplazarse al Paseo de las Estrellas e inaugurar la suya. Desde hoy, ya luce junto a las de Omar Sharif o Ridley Scott, por citar algunas.

Pese a haber tenido que soportar un poco de calor, he de decir que ha resultado muy emocionante esperar la llegada de este monstruo de los blockbuster. Tenerlo cerca, verlo interactuar con los vecinos de la localidad, un hombre que ha sido y es todo lo que se puede ser dentro del cine de acción y del culturismo, se ha convertido en un inesperado regalo para todos aquellos que disfrutamos de otras formas menos sesudas de entretenimiento.

Frente al teatro Cervantes, el actor nos ha dedicado unas breves palabras a los allí presentes aunque apenas he podido escucharlas, dado el ruido de una multitud enfervorizada y el escaso volumen de los micrófonos. Sin embargo, sí he podido captar dos momentos para mí especiales: el primero, en el que la estrella daba las gracias a la ciudad; y un segundo en que pronunciaba su ya famoso “I’ ll be back” prometiendo regresar a esta la que es desde hoy su casa. 





Dos frases que quizá para muchos resulten insuficientes para compensar una espera bajo el sol de Almería. Dos frases que, sin embargo, han sido capaces de llenar de emoción el corazón de éste vuestro humilde amigo friki.


viernes, 5 de septiembre de 2014

SDCC 2014: Thursday (III)



-“Cuando Bob Kane y Bill Finger crearon Batman, estaban estableciendo uno de los extremos entre los que se encontrarían todos los superhéroes después. En el extremo más opuesto a Batman está Superman; Batman no tiene superpoderes. Batman eres tú…y soy yo”.

Esta reflexión, apuntada por Neal Adams, ponía encima de la mesa una idea clásica en el debate.

-“He llegado a escribir las historias de Batman y de Superman simultáneamente,… ¡y Superman es una guarra para tener que escribir sobre él!
Batman es el tipo más listo de Gotham, pero es muy fácil meterlo en líos, aunque sepas que ninguna trampa mortal vaya a acabar con él. Ésta es la razón por la que abandoné las series de Superman y me dediqué íntegramente a las de Batman”-añadía un exaltado Denny O’Neill.

-“No olvidemos que Superman es un buen chico, que sigue las reglas que sus padres adoptivos le enseñaron. Batman a veces pierde los papeles, y cuando los pierde es terrible. Da mucho miedo. 

Los niños de hoy en día, como los de antes, parecen crecer en la dicotomía Superman-Batman. Yo, desde luego, sé de qué lado estoy”-señalaba Miller.

Entonces Snyder intervino.

-“Creo que, principalmente, mi papel en esta charla es no desmayarme al estar aquí rodeado de tanto talento”.

 Una vez más, las risas aparecieron entre los allí congregados, que lo estábamos pasando como pocas veces en nuestra vida.

“Batman ha llegado a ser un personaje tan icónico porque, balanceándose por la ciudad con su traje de murciélago, sabiendo que es tan solo un hombre, parece estar diciéndonos que, con suficiente entrenamiento y esfuerzo, podemos superar cualquier obstáculo que la vida nos plantee. Para mí ha sido siempre una fuente de inspiración, de hecho, se me ha saltado una lágrima cuando Neal ha dicho que yo era Batman...”.

-“Sí, pero también corría por ahí con un crío en mallas vestido con colores brillantes, con una enorme elipse amarilla en su uniforme que enmarcaba el murciélago en su pecho. Una de las cosas de las que más me enorgullezco es de haber podido acabar con aquella maldita diana amarilla”- como puede verse en su Dark Knight y en el resto de la obra del simpar Frank Miller.

-"La verdad es que yo solo he escrito una historia para Batman, aunque ahora esté trabajando en la serie Gotham . Pienso que es tan fácil identificarse con el personaje porque es un luchador. Con sus propias capacidades y fuerza de voluntad, es capaz de superar cada uno de los obstáculos a los que se enfrenta. 

Cuando vas por la calle y ves a alguien vistiendo una camiseta con el símbolo del murciélago, o en el metro leyendo uno de sus comics, percibes un vínculo invisible. Ese murciélago es uno de los iconos más reconocibles de este mundo"- decía Johns.

El maestro O’Neill continuaba al hilo de la reflexión.

-“Es interesante remarcar que Batman se ha convertido en un símbolo más importante que Superman o Spiderman ,debido a que hemos tenido que crecer en un mundo inseguro en el que, lunáticos de Oriente Medio, tienen sus dedos puestos sobre botones peligrosos, y en una situación política desesperanzadoramente rota. Batman refleja eso, como refleja la mayor pesadilla de todo niño: ver morir a tus padres asesinados. Si no existiera este personaje, alguien debería inventarlo porque es perfecto para el mundo en el que nos encontramos”.

Cunningham, el conductor de la charla lanzó otra cuestión:

-“Entonces, ¿cuál es vuestra versión favorita del personaje?”

Por supuesto, entre las respuestas, las historias de Miller aparecieron en primer lugar, poniéndolas a su vez en relación por contraste con las de la serie de TV de Adam West. 

La cosa fue quedando bastante clara. Jim Lee aseguraba que Dark Knight Return fue la razón que lo impulsó a ser dibujante de comics, y Miller se lo agradeció públicamente.

-“Antes de nada, gracias. Para mí todo esto también ha sido un sueño desde que leí aquel comic de 80 páginas en una tienda de Vermont cuando era niño. Al abrirlo, el dibujante Jerry Robinson me transportó de inmediato a un universo de grandes edificios con sombras infinitas e inenarrable violencia, repleto de personajes terroríficos como el Joker. En ese preciso momento, me enamoré perdidamente del personaje y, aunque con el tiempo ese amor se fue atenuando, no fue hasta la etapa de O’Neill y Adams que me di cuenta de que Batman no solo contaba con un legado, sino también con un futuro”.

-“Una de las cosas de las que me he dado cuenta cuando venía hacia aquí a esta charla sobre el 75º Aniversario de Batman es de que, en medio de todo, hay un personaje invisible. Su nombre es Bruce Wayne- Batman. El resto de nosotros nos hallamos girando en torno a él, tratando de contar sus historias. Hay un Batman que todos conocemos y que todos interpretamos a nuestra manera, pero en el centro de todo está él. Como si fuera real. 

Ninguna de nuestras versiones está equivocada al 100%, de hecho todas son correctas. Y aquí estamos, una vez más. Alrededor de él. Casi como si fuera real”.

-“Sí, Neal. Yo no creo que haya habido alguna versión equivocada de Batman, todas han sido correctas durante un tiempo. La de los 50 no es de mi gusto, pero creo que fue la adecuada para entonces. Yo era un niño y no lo entendía bien. Superman vestía una capa y podía volar, pero Batman llevaba otra y él no podía. Si lo hubiera tenido delante entonces, le habría gritado: ¿Pero por qué llevas capa? ¡Si tú no vuelas! 

Sin embargo, cuando empecé a escribir sus historias, resultó ser una experiencia muy divertida. Podías contar su origen en una frase y, a continuación, ponerlo virtualmente en cualquier situación dramática que pudieras imaginar”.

Tras la intervención de O’Neill, el conductor de la charla nos mostraba a los asistentes, un primer plano de Affleck con la máscara del murciélago en la gran pantalla a sus espaldas.

-“Podríamos resumir todo lo dicho en que Batman es un gran diamante de múltiples caras. Puedes hacer comedia, programas de tv o las historias más oscuras con él. Puedes arrojar el diamante contra la pared, el suelo, el techo y no se romperá. Es un personaje que siempre funciona”.

Tras el comentario de Miller, Johns se volvió hacia la foto y señaló: 

-“Parece realmente duro”.

-“El futuro de Batman está asegurado”- apuntaba Morrison.”Se ha convertido en un personaje de la talla del Rey Arturo, Robin Hood o Sherlock Holmes”.

-“¡Cualquiera que piense que Batman no tiene futuro o que su futuro es limitado, está declarándose chocho!”- añadía Miller.

Y con esto, llegaron los 30 minutos finales de la charla, en la que los fans podíamos poner encima de la mesa aquellas cuestiones de nuestro interés que aún no hubiesen sido comentadas. 

Rápidamente, se formó una cola frente al micrófono de pie, y comenzó la última ronda de preguntas. Morrison fue el primero en responder.

-“Ésta es una pregunta que querría hacerles a todos: ¿cuál ha sido su encarnación cinematográfica favorita del personaje?”

-“Me encantan las recientes películas de Christopher Nolan. Copian un montón de cosas de las etapas de Denny, Neal y Frank pero, como fan de Batman, me gustan todas. Hasta las más tontas de Schumacher”.

-“Yo te responderé con dos palabras: Christopher Nolan. Ha creado uno de esos personajes que, cuando lo ves, piensas:¡Dios mío, lo está haciendo mejor que yo! ¡Este tío tiene un gran respeto por el material existente y está dirigiendo magistralmente su propia nave!”.

Tras la respuesta del maestro O’Neill, un segundo fan preguntaba:

-“Lo primero de todo, es decirles que son todos alucinantes y que les amo…”

-“Y nosotros a ti”-interrumpía Adams, a lo que Miller no pudo reprimir un jocoso:

-“Yo no”.

El chico rió y formuló su pregunta.

-“Si tuvieran la oportunidad de reinventar alguno de los personajes femeninos que acompañan a Batman, ¿cuál elegirían?”. 

-“Todos”.

-“Estoy de acuerdo con Frank, todos. Son muy aburridos”.- contestaba Adams.

-“Bueno…, para mí Barbara Gordon es un gran personaje. A pesar de que su origen tuviera lugar en la serie televisiva y sea un poco ñoña, el hecho de que sea la hija del comisario Gordon y de que se vea con Batman, conectando con él a su manera y a espaldas de su padre, me parece fascinante”- disentía Johns.

El público también realizó la típica pregunta sobre la historia favorita de cada autor, pero la siguiente cuestión que llamó verdaderamente mi atención por lo inesperado de las respuestas fue ésta:

-“¿Algún recuerdo o anécdota sobre sus experiencias con Bob Kane y Bill Finger?”.

El maestro O’Neill fue el primero en contestar.

-“Bueno,…¡La verdad es que hace un tiempo espléndido en San Diego…!

He comentado algunas cosas sobre Bill en otras mesas redondas. De hecho, fue una de las primeras personas en comprender el método de trabajo en los comics. Sabía adónde se dirigía. Si miras alguno de sus historias iniciales, podrás ver que trasladó los mejores recursos del pulp a este género y los supo utilizar como el maestro que era. 

Sobre Bob Kane,…¿He dicho que hace un tiempo estupendo en San Diego?”

Miller tomó la palabra.

-“Conocí a Bob Kane aquí en San Diego. Estaba muy desconcertado por mi Dark Knight y me preguntó: ¿Por qué lleva esa mujer una esvástica en el trasero?”.

-“Mi interacción con Bob Kane se puede resumir en la siguiente frase: ¿Cuándo vas a dibujar a Batman de la manera correcta?”- relataba Adams.

O’Neill, y pienso que todos los demás también, estaban bastante molestos con Bob Kane porque, según se dio a entender, éste abuso del carácter retraído y bonachón de Finger para quedarse por completo con los derechos del personaje.
 El maestro O’Neill no disimuló en modo alguno su malestar por semejante atropello.

Y así, llegamos a la última pregunta de la tarde. 

La chica que la formuló iba vestida de Batgirl, con una máscara que parecía hubiese sido diseñada para ella ex profeso. Por su estatura, no creo que contara con más de 13 años de edad.

-“¿Qué es lo más representativo del espíritu de Batman?”.

-“Voy a intentar adivinar lo que me pides- respondió Adams. 

Creo que se trata de una amalgama de lo que hacemos todos nosotros. En los comics, aún no hemos encontrado la respuesta a la pregunta que nos haces con absoluta certeza, aunque espero que en el mundo del cine puedan encontrarla.
Y a pesar de que nadie me ha preguntado sobre Ben Affleck, me gustaría añadir que me parece una elección estupenda”.

-“Todo lo que puedo decir sobre lo que preguntas es que, sea lo que sea, la mejor manera de experimentarlo está en los comics”- dijo Miller.

-“Por lo menos no le dibujamos pezones…”- añadía Adams.

Jim Lee y Grant Morrison también dieron su opinión al respecto.

-“Creo que sé a lo que te refieres. 

Cuando miras a Bruce Wayne y a Batman, tan poderoso, todavía puedes ver al niño frágil de 10 años que daría lo que fuera por cambiar lo que le sucedió en el Callejón del Crimen. Cuando pienso en Bruce Wayne, vuelvo a eso y se me despierta el instinto protector hacia mis hijos. E incluso hacia Bruce Wayne…”.

-“Para mí Batman es todas las versiones de Batman. Una persona a veces feliz, a veces oscura, a veces divertida…Es lo que hemos encontrado en sus colecciones durante todos estos años. Como Frank decía, puedes mirarlo bajo cualquiera de estos ángulos. Por esto es por lo que resulta tan humano, por estas contradicciones aparentes que podemos encontrar en el personaje”.

-“Creo que he encontrado la respuesta a tu pregunta: Lo mejor que tiene Batman es aquello que tú crees que es lo mejor”-apostillaba Miller.

-“Ha habido cinco…puede que seis interpretaciones de Batman radicalmente distintas, y ninguna de ellas es errónea. Si te gustan, son geniales”- dijo el maestro O’Neill.

Entonces, Geoff Johns tomó la palabra para cerrar la más épica de las mesas redondas a las que he tenido la suerte de asisitir, y que sin duda quedará grabada en mi retina hasta el último día de mi vida.

-“Has preguntado por aquello que mejor representa el espíritu de Batman, y tú estás aquí vistiendo una capa y una máscara. 

El espíritu de Batman ERES TÚ”.

martes, 19 de agosto de 2014

SDCC 2014: Thursday (II)




“-…Pues a mí me parece una noche perfecta para robar un cuchillo de 300 años con una cabeza de búho, así que no nos gafes. Vas a conseguir que llueva o algo peor.
-¿Eres supersticiosa?
-No, la verdad. Pero estamos en Gotham. Y por aquí el destino es un tipo poderoso feo, malo y tremendamente grande. Más vale no tocarle las narices”. (Winick, Judd. Catwoman #9)


Como si de un viaje temporal se tratase, cronológicamente ordenados en la mesa se encontraban: Denny O’Neil, Neal Adams, Frank Miller, Jim Lee, Grant Morrison, Scott Snyder y Geoff Johns.

Contemplar la llegada de Galactus a la Tierra, seguramente me hubiese causado una menor impresión. Los artistas que habían definido el carácter del Hombre Murciélago en las últimas décadas, se encontraban allí, a escasos metros de mi posición. Sentados frente a un micrófono, inalcanzables en talento y reverenciados en mi aprendizaje. Aquellos dioses que habían llenado de épica tantas y tantas horas de mi vida, y que a través de sus historias me habían hecho reflexionar sobre cuestiones éticas fundamentales inherentes al concepto y aplicación de la justicia, estaban allí reunidos para rendir tributo al Caballero Oscuro en su 75º aniversario. Lo que a continuación se relata, es una adaptación de la charla que tuvo lugar en la Room 6BCF del Centro de Convenciones de San Diego y que, con la perspectiva de los años, creo se me antojará irrepetible.

John Cunningham, vicepresidente de marketing en DC Comics, tras realizar una breve presentación de cada uno de los invitados, lanzó a la mesa la primera pregunta:

-“Atendiendo a los números que observamos en cuanto a la venta de comics, videojuegos y entradas en los cines de todo el planeta, ¿qué es lo que hace tan popular hoy día al Hombre Murciélago?”

-“Principalmente, se trata de una figura satánica que creció en un entorno de riqueza y que se opone a lo peor del capitalismo”-contestaba Morrison.

-“Además-añadía Adams-es un personaje que ha contado con algunos de los mejores equipos artísticos de comic books de todos los tiempos, así que no es tan raro”.

-“Yo no sé porque el medio ha llegado a alcanzar tanto respeto. Cuando yo empecé, no estábamos mucho mejor considerados que los escritores de pornografía. Ahora, el cómic está consolidado como forma de expresión artística, gracias a una serie de pequeños detalles que lo han ido haciendo posible”- añadía O’Neill con la experiencia y la sabiduría que otorgan los años.

Vestido completamente de negro, y sin quitarse el sombrero, Frank Miller pronunció sus primeras palabras aquella tarde.

-“Batman es más viejo que cualquiera de los que estamos aquí. Se convirtió en una leyenda en buena parte gracias al trabajo de Neal y Denny. Ellos me sacaron del estado febril en el que me encontraba siendo un niño, mientras veía el show de Adam West y trasladaron al personaje pleno de luz a la fría oscuridad de la noche. Sin estos tíos, yo nunca hubiese llegado a escribir Dark Knight”.

La voz de Miller era excesivamente pausada y su aspecto, demacrado. Con 57 años de edad, parecía el más anciano de los allí presentes, fruto probablemente de una vida no exenta de excesos. 

Pero si algo llamaba la atención en su aspecto, era su mirada. Una mirada perdida entre la genialidad y la locura que, desgraciadamente, transmitía la sensación de un final inminente.

Tomó la palabra Lee, pero fue bruscamente interrumpido por este autor maldito.

-“Perdón, he olvidado añadir algo importante: Batman es sexy”.



lunes, 18 de agosto de 2014

SDCC 2014: Thursday (I)



Ocho y veinte, en el Sailor Pabillion. La situación con la que sólo me había atrevido a fantasear hasta ese momento se hacía realidad. ¿Y ahora qué? Eso ya estaba más que planificado. Saqué mi móvil y comprobé en la app la hora de inicio de mi primera opción para esa mañana: “24”. Conocer a Jack Bauer o, al menos, tenerlo cerca, era el primero de una larga lista de propósitos en aquellos cuatro días de ensueño. 

No tardé mucho en localizar la Ballroom 20, una enorme sala perfectamente habilitada, en la que tendrían lugar muchas de las presentaciones que, por una razón u otra, no cabían en el Hall H. Muy amablemente, una cadena de voluntarios indicaba el lugar al que dirigirte. El último, te entregaba una tarjeta como la que habéis visto arriba. Y esperé. 

A la entrada, repartían a los asistentes una bolsa-mochila decorada con publicidad de las series que se presentarían en la Convención y que incluía un programa detallado del evento y un libro recuerdo, cuya portada, obra de Jim Lee, hacía referencia al 75º aniversario de la creación de Batman. 

Tuve tiempo de hojear bien el programa y de tomar algunas fotos de las espectaculares vistas de la bahía y el puerto deportivo, colindantes al Centro de Convenciones. En el paseo, se distinguía una imagen de Godzilla a tamaño ¿real?, que promocionaba el estreno de su próxima película.



Una espera es una espera. Sin embargo, el entorno físico y emocional de aquella fue diferente. A punto de entrar y conocer de primera mano lo que se sentía en un acto organizado por la Comic Con, los noventa minutos que restaban hasta el inicio no se hicieron demasiado largos. De hecho, la cosa funcionó muy bien en este sentido porque, una vez que te ponías a andar, unos veinte minutos antes del comienzo, ya no dejabas de moverte. 



La marcha era bastante fluida y llegó el momento de atravesar la puerta de la sala. Sentado a unos treinta metros del escenario, las luces se atenuaron y, en las enormes pantallas laterales y con sonido envolvente de gran calidad, comenzó la proyección del tráiler promocional de la última temporada de 24: Live Another Day. Los allí reunidos, experimentamos un fuerte estallido de euforia difícil de describir, que aún hace que se me ponga la piel de gallina al rememorarlo.

La luz volvió a la sala, y recibimos entre vítores y aplausos a John Cassar, director y productor ejecutivo de la serie, que iba a ser el encargado de conducir la charla con su actor protagonista. Tras una breve presentación y enmedio de una gran ovación que hizo palidecer la anterior, recibimos a Kiefer Sutherland, aka Jack Bauer.


Y allí estaba. Vestido con un jersey fino de pico color azul celeste sobre una camiseta blanca y unos vaqueros de un tono beig pálido, tomó asiento mientras agradecía de manera sencilla la enorme acogida que le habíamos brindado sus fans.

John Cassar hizo una breve introducción de lo que había sido rodar en Londres y, en seguida, comenzó la charla, en la que Jack, esto… Kiefer Sutherland, se ponía en situación y comentaba de manera relajada, buscando encontrar cierta comodidad en una situación en la que eres el centro de atención de miles de personas que admiran tu trabajo. De manera distendida y preguntado por su interlocutor, el actor empezó a comentar alguna de las anécdotas acontecidas durante el rodaje de la temporada. Por ejemplo, cómo era rodar frente a tres mil personas en las calles de la capital británica y los inconvenientes que esto a veces presentaba para sus ciudadanos, “bien conocedores de sus derechos”, según relató.

-“…Y cuéntanos: ¿cuál fue para ti la situación más difícil en el rodaje?”

-“Bueno…Si bien es cierto que las exigencias físicas de una serie de acción, en la que constantemente te ves envuelto entre tiros y explosiones, lo cierto es que, quizá fuese una de las escenas románticas de la serie. En ella, tenía que besar a la chica de forma apasionada. El problema era que su novio, un armario de metro noventa, se encontraba a pocos metros en el set de rodaje”.

-“Sí, ya recuerdo aquello”.

-“ Y encima, el director insistía en volver a repetirlo en varias tomas…”


Anécdotas como ésta hicieron las delicias de los allí reunidos y, cómo no, también llegó el momento en el que el público pudo hacer sus preguntas.
Fue una bonita manera de comenzar en la Comic Con. El resto del día, me dediqué a hacer labores de exploración por la zona de los “exhibitors”, que me iban dejando con la boca cada vez más abierta conforme me iba moviendo por allí.








Para finalizar la jornada, acudí a la charla sobre otras formas de hacer cómic digital, enmarcada en la categoría “How-To”, y titulada “ Break into Digital Comics using the Motion Book Tool at Comic-Con”. Fue conducida por Dave Gibbosns y, aunque Bil Sienkiewicz no pudo acudir a la misma a pesar de estar anunciado como invitado, lo cierto es que resultó bastante interesante.



Pero, en el lapso de tiempo intermedio, tuvo lugar el momento más impactante de todo mi viaje, y que sin duda recordaré hasta el día en que me muera. A las 3:30 p.m, en la “6BCF room “, entraría en contacto con la mayor reunión de talentos a la que me he enfrentado jamás, en una charla enmarcada en las que tendrían por objeto conmemorar los 75 años del Hombre Murciérlago y cuyo título describiría perfectamente lo que allí iba a encontrar: “Legends of The Dark Knight”.




viernes, 15 de agosto de 2014

SDCC 2014: Previously.




Y llegó el día. Jueves, 24 de julio de 2014, primer día en la Comic Con.

Tras haber descansado unas horas, a las 6:30 a.m. sonaba el despertador y comenzaba a prepararme. La noche antes había preguntado en la recepción del hotel dónde se encontraba la parada de autobús hasta el Centro de Convenciones. Me indicaron el lugar, a escasos cinco minutos de allí, así como el horario de los mismos. Era la línea roja, y cada quince minutos aproximadamente, de manera ininterrumpida, podía disponer de uno. Además, el servicio era gratuito.

A pesar de haber superado ya el escollo del viaje y la localización del hotel, aún quedaba el que hasta entonces consideraba el punto más delicado: la recogida de la acreditación. Sin ella, nada de lo que había hecho hasta ese momento (que no fue poco) me serviría para alcanzar al fin mi sueño. 

Mochila al hombro, pasaporte y dólares en el bolsillo, intenté relajarme mientras me dirigía a la parada en aquella agradable mañana californiana, comiendo de mi bolsita de Chips Ahoy. 

Una vez allí, tocaba esperar. Aunque me habían dicho que en San Diego la mayoría de la gente hablaba español, lo cierto es que no era así. Yo, con mi B1 recién aprobado (aunque entonces aún no lo sabía) y la experiencia que da la lectura de comics Marvel y Dc , amén del visionado de cine y series en versión original, me dispuse a entablar conversación con algún aficionado, a fin de conseguir también alguna información extra que me evitara cometer algunos errores de novato. Y tuve suerte.
En aquel lugar, conocí a Tim Caballero, un chaval de unos veintipocos años, curiosamente de madre sevillana, que me ayudó bastante en este día así como en el siguiente. De momento, ya no estaría solo y, tras intercambio de facebook, al final, en la puerta del Centro de Convenciones, ya me sentía un poco más seguro. A pesar de todo, el chaval no hablaba “ni papa” de español, aunque decía entenderlo. 

Me fue contando que era su décimo año en la Comic Con y que todo había surgido a través de su padre, que era el que le había inculcado la afición. Hablamos sobre comics y películas hasta que se detuvo el autobús que, como todos, promocionaba en su exterior alguna de las series punteras basadas o relacionada con el mundo del comic. Y allí estábamos. Frente a mí, un enorme puente que, como el Bifrost, nos conduciría al Asgard del mundo de la viñeta.













Bordeábamos ya la primera de las colas para entrar al Hall H, lugar donde las cinematográficas realizaban principalmente las presentaciones de sus productos del futuro más inmediato y donde Tim se iba a quedar. La gente hacía cola con sus sacos de dormir desde la noche anterior.

-“¡Buff…! Estoy demasiado viejo para ese tipo de colas, Tim. Lo mío son las charlas”.
-“Sí, sí,…eso decía yo. Puede que el primer año no y el segundo quizás tampoco, pero al tercero te veo durmiendo aquí con todos”.

Cuando cruzamos el puente, me contó cómo en ediciones anteriores había estado en la presentación de la película “V de Vendetta”, y cómo la sonrisa de Natalie Poorman, rapada al uno por exigencias del guión, había hecho que se le derritiera el corazón. 

-“¿Qué quieres? ¿Mi cartera, mi alma? Tuyas son…”-pensaba cuando la vio.

Me acordé enseguida de Charlize Theron y de la presentación del remake de Mad Max que tendría lugar el sábado. Desgraciadamente, y vista las indescriptibles colas que, permanentemente, podías encontrar para estas presentaciones, tuve que tomar la decisión de renunciar a esa zona de la Convención. El hacerlas, no garantizaba, en modo alguno, poder entrar, y eran las charlas sobre el cómic y sus entresijos lo que me habían conducido hasta ese lugar del globo.

Tim me indicó, que la recogida de las acreditaciones se realizaba a través del Hall C, en el Sailor Pabillion. Le di las gracias por todo y me insistió en que lo llamara ante cualquier contingencia. Afortunadamente, no fue necesario.


Y entré. Eran las ocho y cuarto, y aún no se habían formado las aglomeraciones. El Centro era tal y como se mostraba en los vídeos que había visto, pero había una gran diferencia: que, ahora, yo estaba allí.


Subí por las conocidas escaleras mecánicas con mi documentación en mano. Me volví y pude contemplar la ya famosa visión del acristalamiento interior del Centro de Convenciones, y colgando de su techo, el emblemático logo que tantas veces había contemplado en Internet. Los voluntarios indicaban el camino hasta la zona de recogida y en cinco escasos minutos, cosa que me resultó del todo inesperada, estaba enseñando mi pasaporte (era necesaria una identificación con foto) y recogiendo LA ACREDITACIÓN. ¡LO HABÍA CONSEGUIDO!



jueves, 14 de agosto de 2014

SDCC 2014: Tintin en América.








Ya recuperado del trasiego de un viaje que me mantuvo 24 horas y media de avión en avión, y de avión en tren hasta llegar a mi casa en Almería, llegó la hora de hacer balance y relatar algunas de las cosas que allí ocurrieron.

Antes de nada, indicar que mi periplo por la San Diego Comic Con 2014 (SDCC 2014), comenzó en el aeropuerto de Dallas y terminó en el de San Diego.

En el primero, reconocí a un “casual” Chuck Dixon vestido con pantalón corto, camisa estampada al uso de, pónganse en pie por favor, George Pérez y sombrero claro de ala ancha.Estaba haciendo tiempo hasta la hora de embarque.

Ni corto ni perezoso,y una vez comprobada su identidad con la app oficial del evento, que por cierto ha resultado ser una verdadera maravilla, herramienta insustituible para saber dónde y cuándo acudir a los sitios, me acerqué a él con mi cómic de “El Abogado del Diablo”en mano, cuya portada podéis ver aquí mismo.


-“Disculpe, ¿es usted Chuck Dixon?”.
-”Sí, soy yo””.
-”Es un placer conocerle. Me llamo Jesús Arriaga; un fan español de su trabajo. ¿Le importaría firmarme el cómic?”.
-”En absoluto, faltaría más. ¿te diriges a la Comic Con?”
-”Sí. Es mi primera vez, y para mí es todo un sueño hecho realidad...”.
-”Pues espero verte allí en alguna de las charlas. También estará Nolam como invitado”
-”Lo sé, lo sé, está en mi lista. Nos vemos Sr. Dixon, ha sido un auténtico honor”.
-”No, el placer ha sido mío”.

Y así, obtuve el primer autógrafo, encima con dibujo, de este prestigioso guionista. Posteriormente, Graham Nolan, completaría la dedicatoria.

El viaje de ida resultó incómodo. La temperatura en la cabina del 777 que me condujo hasta Estados Unidos era demasiado baja y tomé nota para la vuelta.

Desde la salida, tuve que pasar por varios controles para asegurarse de que no era un terrorista, respondiendo a preguntas del tipo: “Por favor, nombre uno de los objetos punzantes que lleva usted en su equipaje”que yo, con cara de no haber roto nunca un plato, contestabas con un: “No llevo ningún objeto punzante en mi equipaje...”.

Pero sin duda, la pregunta más sorprendente para mí me la hizo en Dallas el agente Ríos, cuando en la aduana de Dallas me dijo:

-”¿Cuál es el motivo de su visita a los Estados Unidos?”.
-”Vengo a la Comic Con de San Diego”.
-”¿ La Comic Con? ¿Qué es eso?”

El caso es que, tras unos pocos controles más, llegué a La Meca del Cómic. Es difícil describir la sensación al contemplar el “sky line” nocturno de la ciudad. El taxista, muy amable, me condujo hasta mi hotel, un “resort”, o sea, el típico apartahotel que vemos en series como “Me Llamo Earl”.

Cansado, muy cansado, pero a la vez con mucha ilusión, me acosté dispuesto a tomar al asalto el Centro de Convenciones por la mañana. El día comenzaría a las 6:30 a.m, y me esperaba el paraíso de los frikis.